En el competitivo mundo farmacéutico, la desecación no es solo un proceso más en la cadena productiva: es un factor crítico que determina la calidad, estabilidad y seguridad de los medicamentos. Los fabricantes se enfrentan diariamente a dilemas como la eliminación completa de solventes residuales, la preservación de componentes termolábiles y la optimización de tiempos de producción sin comprometer los estándares reguladores.
Según un estudio de la International Society for Pharmaceutical Engineering (ISPE), las deficiencias en los procesos de secado representan el 23% de las devoluciones y retrasos en la producción farmacéutica, con pérdidas estimadas en más de 500.000 euros anuales para una planta de tamaño mediano.
La clave está en la física básica: al reducir la presión en el recipiente de secado, se baja el punto de ebullición de los solventes, permitiendo que se evaporen a temperaturas significativamente más bajas que en condiciones atmosféricas. Para un producto sensible como la penicilina, por ejemplo, esto significa poder secarlo a 45°C en lugar de los 80°C necesarios en un horno convencional, preservando su actividad biológica.
El horno de vacío DZF-6210 eleva esta tecnología a un nuevo nivel. Con su sistema de evacuación de alta capacidad, logra presiones tan bajas como 133 Pa, creando un entorno ideal para la desecación de compuestos sensibles. Esto se traduce en un ahorro de tiempo promedio del 40% en comparación con los métodos tradicionales, según datos de clientes en la industria farmacéutica.
En el mundo farmacéutico, la precisión no es un lujo, es un requisito. El sistema de control PID inteligente del DZF-6210 garantiza una estabilidad de temperatura de ±1°C en todo el rango de operación (de ambiente a 200°C), superando las normas ISO 13485 que exigen una variación máxima de ±2°C para procesos críticos.
Esta precisión se refleja directamente en la reproducibilidad de lotes. Una empresa farmacéutica especializada en antitumorales reportó una reducción del 75% en las variaciones de humedad final después de implementar el DZF-6210, pasando de un rango de 3-7% a un consistente 4.5-5.5% en más de 100 lotes consecutivos.
Con su volumen de cámara de 215 litros, el DZF-6210 equilibra a la perfección la capacidad industrial con la precisión laboratorial. Su diseño modular permite adaptarse a diferentes necesidades: desde pruebas piloto con placas de laboratorio hasta producción en serie con bandejas de acero inoxidable de gran tamaño.
Un fabricante de antibióticos utilizó esta versatilidad para optimizar su proceso: de la validación en laboratorio con 500g por lote, pasando a producción piloto de 5kg, hasta la producción masiva de 25kg por ciclo, todo con el mismo equipo, reduciendo costos de validación en un 40%.
Trabajar con solventes inflamables y compuestos reactivos exige un enfoque integral de seguridad. El DZF-6210 integra múltiples sistemas de protección:
Estas características han permitido a laboratorios clasificados como zona ATEX (áreas con riesgo de explosión) implementar el DZF-6210 sin modificaciones adicionales, cumpliendo con la normativa CE 1935/2004.
Un fabricante de principios activos oncológicos enfrentaba un desafío común: secar un compuesto sensible que se degradaba al superar los 60°C, pero que requería eliminación completa de acetona (punto de ebullición 56°C en atmósfera normal). Con el DZF-6210, lograron:
Reducción del tiempo de secado
65%
De 18 a 6 horas por lote
Solvente residual
<0.005%
Por debajo del límite USP de 0.05%
Estabilidad del producto
+18 meses
Extensión de vida útil
Haz que cada lote sea más estable, más rápido y más rentable. Elige el DZF-6210 y elige una producción confiable, eficiente y cumpliente con las normativas más exigentes.
Descubre cómo optimizar tu proceso de desecaciónComparte tus desafíos en la sección de comentarios: ¿lidiar con compuestos termolábiles? ¿problemas con solventes residuales? ¿necesitas mayor capacidad? Nuestros expertos te ayudarán a encontrar soluciones personalizadas.