En el sector farmacéutico, la precisión en los procesos de secado y esterilización es crítica para garantizar la calidad del producto final. Un error incluso de ±2°C puede comprometer la eficacia del medicamento o causar rechazo por parte de reguladores como la FDA o EMA. Por eso, sistemas de control térmico inteligente como los basados en algoritmos PID han dejado de ser una opción premium para convertirse en una necesidad operativa.
Los hornos de vacío usados en laboratorios farmacéuticos requieren temperaturas estables durante horas. El control ON/OFF clásico —que enciende y apaga el calentador según un umbral— genera oscilaciones térmicas que pueden superar los 5°C. En contraste, un sistema PID ajusta continuamente la salida del calentador con una precisión típica de ±0.5°C. Esto significa menos variabilidad en los resultados experimentales y mayor reproducibilidad entre lotes.
Estudio comparativo real: En una instalación de investigación en Madrid, se comparó un horno con control ON/OFF (temperatura promedio: 127.3°C) versus uno con PID (125.1°C). A pesar del mismo setpoint, el primero mostró fluctuaciones de hasta 8°C durante ciclos de 3 horas, mientras que el segundo mantuvo una desviación máxima de solo 1.2°C. Esta diferencia impactó directamente en la uniformidad del secado de polvo de antibióticos.
No todos los materiales responden igual a la temperatura. Para muestras sensibles como proteínas o fármacos termolábiles, se recomienda usar valores bajos de Kp (proporcional), alto Ki (integral) y bajo Kd (derivativo). Por ejemplo, en un experimento con antibióticos líquidos, un ajuste inicial de Kp=1.2, Ki=0.5, Kd=0.1 permitió reducir el tiempo de estabilización en un 40% respecto a configuraciones predeterminadas.
Lo clave es documentar cada prueba: registra cómo cambia la temperatura con diferentes parámetros, luego compara los tiempos de llegada a la temperatura deseada y la estabilidad post-estabilización. Este método científico no solo mejora el rendimiento del equipo, sino que también respalda auditorías de calidad internas o externas.
En aplicaciones industriales, como la producción de cápsulas o tabletas, el uso de PID permite optimizar el consumo energético. Estudios realizados en Alemania muestran que equipos con control PID consumen hasta un 22% menos de energía que sus equivalentes con control ON/OFF, sin sacrificar eficiencia ni seguridad.
💡 Conclusión práctica: No se trata solo de tener un horno con buen control térmico. Se trata de entender cómo ese control afecta tu capacidad para generar datos confiables, cumplir normativas y reducir costos operativos.
Descubre cómo nuestro sistema de control PID puede transformar tu eficiencia operativa y la calidad de tus resultados científicos.
Solicita información técnica o descarga nuestra guía de implementación